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75 años de la matanza de Badajoz: Un recuerdo muy presente 1

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La masacre de agosto de 1936 en la plaza de toros de Badajoz, está rodeada de rumores y especulaciones (se ha hablado de que algunas de las víctimas fueron toreadas antes de la ejecución, y existen indicios de que las ejecuciones se hacían ante público -principalmente las nuevas autoridades golpistas-y con banda de música incluida), pero, dejando de lado las múltiples elucubraciones en torno a este tema, lo que resulta innegable es que en la ciudad extremeña tuvo lugar un crimen de guerra que significó la asesinato de aproximadamente 1.500 personas (una estimación conservadora que podría llegar perfectamente a las 3.000 víctimas, dentro de una ciudad de poco más de 40.000 habitantes en 1936), por el simple hecho de resultar sospechosas de formar parte de organizaciones republicanas o de simpatizar con ideas liberales o progresistas.

Algunos autores, como el historiador Francisco Espinosa, no dudan en hablar de Plan de exterminio para hacer referencia a la campaña represiva llevada a cabo por los militares golpistas, más concretamente por la columna militar encabezada por el general Juan Yagüe y que avanzó en dirección a Madrid desde Sevilla hasta Badajoz (recorriendo los 250 kilómetros que separan las dos ciudades en 12 días). Esta columna, formada por legionarios y los regulares africanos (los conocidos “moros”) llevaron a cabo una guerra colonial por donde pasaron, tal y como evidencian las palabras del propio Yagüe: “El hecho de que la conquista de España por el ejército se produzca con tanta lentitud tiene esta ventaja: nos da tiempo para depurar completamente el país de todos los elementos rojos”

Badajoz cayó el día 14 de agosto, y hacia las 4 de la madrugada del día 15, comenzaron las ejecuciones extrajudiciales en la plaza de toros y en otros lugares de la ciudad. El mecanismo era sencillo, tal y como explica Manuel Moreno Ramírez, uno de los prisioneros que pasó por la plaza y que pudo salvar la vida en interceder por él un municipal y un guardia civil que le conocían: cogían a los prisioneros que estaban en los pasillos bajo las gradas en grupos de veinte en veinte, los sacaban a la arena, los fusilaban, otros prisioneros los cargaban en una camioneta que sólo tenía espacio para veinte cuerpos, y los llevaban al cementerio donde se iban apilando, hasta que el día 16 comenzó la incineración de los cadáveres.

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Un comentario

  1.   ahiva la vaca dijo

    Los franquistas asesinos y que aún quedan en el gobierno popular, todavia defiende ese genocidio y los crímenes contra la humanidad. pretenden hacer olvidar y que no se hable nunca de los asesinatos en masa que se produjeron. ¡No lo vais a conseguir nunca!, ¡mas bien estais consiguiendo el efecto contrario!

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